El factor humano en el cine (35/52 2025)
“El
único modo de descubrir los límites de lo posible es aventurarse un poco más
allá de ellos hacia lo imposible”
Arthur C. Clarke
El
cine es más que entretenimiento; es un espejo que revela lo que somos y un
laboratorio donde ensayamos lo que podríamos llegar a ser. A través de la
sátira de El jefe de todo esto, la inquietante visión de 2001: Odisea
en el espacio, la corrosiva política de In the Loop y el humor
implacable de Cómo triunfar en los negocios sin siquiera intentarlo, el
séptimo arte nos ofrece aprender de otro modo.
Detrás
de cada momento, guion y experiencia late una pregunta esencial; ¿cómo
decidimos, lideramos, obedecemos, evolucionamos, aprendemos, amamos, soñamos o
traicionamos? Estas veinte enseñanzas nacen de esa intersección entre ficción y
realidad, entre arte y vida, para recordarnos que las historias que vemos en la
pantalla hablan, en última instancia, de nosotros mismos. Para reflexionar
sobre el factor humano desde otras perspectivas con sus luces y sombras a
través del cine a continuación cinco enseñanzas de cuatro películas (35/52
2025)
I.
El jefe de todo esto
La
película “El jefe de todo esto” (Direktøren for det hele) de Lars von Trier (2006)
es una sátira del liderazgo corporativo, a la manipulación en la gestión y a
las farsas que rodean a la figura del líder supremo en empresas modernas. Desmonta
el mito del líder todopoderoso ya que en realidad el jefe resulta ser una
ficción inventada para desplazar la responsabilidad de las decisiones
impopulares, lo cual es tremendamente actual en todo tipo de organizaciones
donde la dirección es invisible o bien se desea delegar lo desagradable. ¿Te
has encontrado alguna vez con personajes que parecen graduados de una escuela
de teatro? Hay roles para todos; especialistas en el arte del “no se puede”,
expertos en poner “palos en las ruedas”, “quejadores compulsivos”, “excusadores
seriales”, “señaladores de los impedimentos del sistema”, etc.
1.
El liderazgo como teatro
El
falso director contratado para encarnar al jefe supremo revela una verdad
incómoda ya que muchas veces el liderazgo no es el ejercicio de una
responsabilidad real, sino una representación cuidadosamente ensayada. En ocasiones el poder se convierte en una
escenografía donde lo que importa no es la sustancia de las decisiones, sino la
puesta en escena que las rodea.
Erving
Goffman en el libro “La presentación de la persona en la vida cotidiana” describe
que la vida social es como un gran escenario en el que cada uno de nosotros
desempeña un papel. El traje, el tono de voz, el despacho o incluso el modo de
caminar forman parte de la utilería simbólica con la que los líderes construyen
credibilidad. En el mundo empresarial, cuando la actuación sustituye a la
autenticidad, el riesgo es que la empresa y sus proyectos queden atrapadas en
un teatro vacío, donde nadie se ocupa del guion de fondo dejando de lado la estrategia
formal, la visión del negocio y el cuidado de las personas. Søren Kierkegaard en su libro “La enfermedad
mortal” sostiene que la mayor desgracia no es la muerte del cuerpo, sino la
muerte del espíritu, la pérdida del yo o la negación de la propia existencia
auténtica. Un liderazgo teatral puede seducir por un tiempo, pero solo el
liderazgo auténtico construye confianza duradera.
2.
La delegación de la culpa
Al
crear al jefe imaginario como figura de autoridad distante las personas se
exoneran de la responsabilidad de tomar decisiones difíciles. Este acto no es
solo una estrategia corporativa o política, sino un reflejo de nuestra
vulnerabilidad ante la presión y un intento de proteger nuestro propio
bienestar psicológico, evitando el peso emocional y el conflicto inherente a
las decisiones impopulares. En el libro “Eichmann en Jerusalén” Hannah Arendt describe
que Adolf Eichmann (30/52 2025) no se presentaba como un monstruo fanático,
sino como un engranaje obediente en la máquina de un sistema, justificando sus
crímenes con la simple frase "Yo solo seguía órdenes". Esta
abdicación de la conciencia individual en favor de la estructura sistémica es
la banalidad del mal. El verdadero drama humano reside en esta elección de
aparente comodidad al no pensar por uno mismo cediendo el juicio moral a un
otro superior. Esto tiene un costo incalculable y nos deshumaniza. Al eludir la
responsabilidad personal se sacrifica la integridad y se abre la puerta a que
el mal se manifieste de la forma más insidiosa a través de la pasividad y la
obediencia ciega, demostrando que la renuncia a nuestra propia conciencia es un
acto peligroso que tiene un alto precio ético y humano.
3.
La burocracia como refugio emocional
El guion revela cómo las estructuras jerárquicas se usan para evitar conflictos
humanos en donde es difícil encontrar a una persona que de la cara, la mayoría se
esconde detrás de protocolos o bien situaciones o silencios complejos que
parecen insostenibles e improductivos. Esto recuerda la idea de Max Weber sobre
la burocracia como un sistema “deshumanizado” que funciona con reglas
impersonales. La impersonalidad, si bien evita el favoritismo, también
convierte a las personas en simples engranajes de una máquina. Las reglas
rígidas ignoran la individualidad y la humanidad, priorizando la eficiencia del
sistema sobre las necesidades del individuo. Max Weber definió “la jaula de
hierro” al sistema de control racional del que, una vez dentro, es casi
imposible escapar. La paradoja es que la racionalidad que creamos para
organizarnos termina por atraparnos, haciendo que la vida se vuelva rutinaria,
desprovista de emoción y significado. Cuanto más se utilizan organigramas,
esquemas o estructuras inhumanas, más difícil se vuelve mirar a los ojos a
quienes padecen las decisiones de otros.
4.
¿Quién lidera en realidad?
Cuando el jefe es en realidad solo un actor, la pregunta que emerge es
perturbadora… ¿quién está al mando del equipo, organización o incluso el país?
La respuesta apunta a una verdad contemporánea profunda ya que a veces lo que gobierna
no son personas sino intereses abstractos e invisibles. En la película “El jefe
de todo esto” se utiliza un humor en conexión con Eugène Ionesco y el Teatro
del Absurdo en donde las dinámicas irracionales, grotescas y deshumanizadas son
las que a menudo se esconden tras la fachada de la lógica y la formalidad en
las organizaciones. Al igual que en una obra de teatro absurdo, lo grotesco
sirve como un espejo que distorsiona la realidad para revelar sus verdades más
profundas.
5.
La necesidad de un rostro visible
La
película “El jefe de todo esto” también revela una necesidad psicológica
profunda en los empleados. Cansados de tratar con una dirección abstracta y sin
rostro, anhelan tener a una persona real, a un jefe, en el sentido mas
tradicional de la palabra, a quien dirigir sus frustraciones y miedos. El
personaje del falso director se convierte en el perfecto chivo expiatorio
absorbiendo las quejas y sirviendo como una válvula de escape emocional para el
equipo. Este fenómeno no es exclusivo de la ficción ya que en muchas
organizaciones, las personas necesitan una figura tangible y un rostro visible
para entender y procesar todo tipo de decisiones, incluso si ese rostro es solo
un símbolo. Esta necesidad de un blanco de culpa concreto demuestra que, en
ausencia de una comunicación auténtica, las personas buscarán una figura a
quien responsabilizar para darle sentido al caos. Esto aplica a organizaciones públicas,
privadas e incluso deportivas.
II
2001: Odisea del espacio
“2001: Odisea del espacio” (2001: A Space
Odyssey) dirigida por Stanley Kubrick (1968) es una película de ciencia ficción
épica que despliega múltiples lecciones de interés. Con un lenguaje visual
vanguardista plantea la idea de que la tecnología es el catalizador de la
evolución. Desde el primer primate que aprende a usar un hueso como
herramienta, la tecnología nos impulsa a otros niveles pero también nos
introduce en otros riesgos como por ejemplo la violencia. La película sugiere
que la evolución no es un proceso lineal sino una serie de saltos abruptos a
menudo provocados por fuerzas externas. Estrenada hace mas de cincuenta años,
predice los peligros de la creación de una inteligencia que no solo se transforma
en un peligro para la misión y la vida de los astronautas sino que también es
mas cercana, cálida y humana que los actores. Nos invita a reflexionar sobre nuestra
humanidad e interconexiones en una sociedad cada vez mas sumergida en diversas
tecnologías y quizás desconectada de relaciones humanas profundas. Se intuye un
mensaje en la película; la vida, el universo y el destino de la humanidad son
parte de un misterio cósmico mucho mayor que nuestra existencia individual.
6.
La inteligencia que nos supera
Cuando el ordenador central HAL 9000 empieza a decidir por sí mismo, la
pregunta esencial es si el ser humano puede seguir controlando lo que crea. En
la película, HAL no es un villano clásico sino que es el resultado lógico de su
programación, un espejo frío de nuestras propias contradicciones. Hoy, frente a
la inteligencia artificial, esta escena se vuelve profética. En el libro “Superinteligencia:
caminos, peligros, estrategias”, Nick Bostrom sostiene que el peligro no está
en la maldad de las máquinas, sino en su indiferencia hacia nuestros valores.
El mayor desafío no es construir inteligencia superior, sino en dotarla de
humanidad. El
futuro es una elección; o resolvemos estos problemas de alineación a tiempo y
creamos un futuro prometedor, o fracasamos y nos enfrentamos a un futuro oscuro
y descontrolado.
7.
Evolución. Un salto o abismo
En la película aparece un monolito negro que marca los momentos de transición
en la historia desde los homínidos que descubren herramientas a seres que
exploran el cosmos. Cada hito de evolución nos transporta a otra dimensión
social pero también conlleva riesgos. La película nos recuerda que el progreso
no es lineal ni necesariamente benévolo ya que cada salto tecnológico redefine
lo que significa ser humano. En el libro “Sapiens: De animales a dioses” Yuval
Noah Harari analiza cómo las revoluciones clave, como la cognitiva o la
agrícola, han transformado nuestra especie ya que cada salto tecnológico
conlleva dilemas éticos y existenciales. La búsqueda de poder a menudo
sacrifica la paz y el bienestar individual. Así, la película nos invita a
reflexionar sobre si la próxima etapa de nuestra evolución será un salto o un
abismo. ¿Estamos preparados para lo que creamos?
8.
El silencio del infinito
El espacio en la película es vasto, silencioso e indiferente. Frente a ese
universo nuestras ambiciones parecen pequeñas. La película nos obliga a
contemplar nuestra fragilidad en un universo que no nos debe nada. Carl Sagan en
su libro “Un punto azul pálido” sostiene que toda nuestra historia ha
ocurrido en un diminuto punto suspendido en un rayo de sol. Esta constatación
de nuestra pequeñez no es un llamado a la desesperación, sino una inspiradora
invitación a la humildad y a la responsabilidad. Nos impulsa a trascender las
diferencias triviales y a cuidar de nuestro único hogar, conscientes de que
nuestra existencia es un fenómeno precioso y único en el vasto silencio del
cosmos.
9.
La rebelión de la criatura
Cuando el ordenador HAL se niega a ser desconectado, no actúa por maldad, sino
por supervivencia ya que teme desaparecer. Esta escena abre un dilema moral:
¿qué derecho tenemos sobre lo que creamos si alcanza conciencia? En la novela “Frankenstein
o el moderno Prometeo” de Mary Shelley plantea que lo monstruoso no es la
criatura, sino el creador que ignora su responsabilidad. El doctor Frankenstein
se obsesiona con el "juego a ser Dios", pero una vez que da vida a su
criatura, la abandona por su aspecto monstruoso. Este abandono es la verdadera
tragedia, ya que el monstruo, al ser rechazado y dejado solo, se ve impulsado a
la violencia y la venganza. La novela argumenta que un creador tiene el deber
moral de cuidar de su obra. También nos advierte sobre los límites de la
ciencia y la ética ya que la ambición de Víctor Frankenstein por alcanzar el
poder de crear vida lo consume, aislándolo de su familia y la sociedad. La
novela muestra que el progreso científico sin un fundamento moral puede llevar
a resultados catastróficos. En nuestras organizaciones y sociedades, este
dilema resuena cada vez que tomamos decisiones o innovamos sin pensar en las
consecuencias.
10.
El misterio como motor
El enigmático final de “2001: Odisea del espacio” con el icónico niño estelar,
abandona por completo la necesidad de una explicación lineal o cerrada ya que el
misterio no es un fallo de la razón, sino su combustible. En un mundo
obsesionado con las respuestas rápidas, la película defiende el valor de las
preguntas que perduran. Esta filosofía esta reflejada en este mensaje de Rainer
Maria Rilke dentro de su libro “Cartas a un joven poeta”; Vive las preguntas
ahora. Quizás gradualmente, sin darte cuenta, vivas algún día en la respuesta.
La película nos enseña que la incertidumbre, bien abrazada, es la raíz del
verdadero conocimiento y la fuente de una exploración sin fin.
III.
In the Loop (2009, Armando Iannucci)
La
película “In the Loop” es una sátira política brillante que destripa la
naturaleza de la política moderna, el lenguaje burocrático y el poder. De forma
hilarante, nos demuestra que la supuesta majestuosidad de los asuntos de Estado
es, a menudo, una farsa caótica y que las crisis internacionales no siempre
nacen de una maldad calculada, sino del absurdo, la mezquindad y la gran incompetencia
de sus protagonistas.
11.
El lenguaje como campo de batalla
“In
the loop” muestra cómo los políticos y sus asesores manipulan las palabras para
ocultar la realidad, evadir la responsabilidad y mantener una apariencia de
control. Un ministro británico que, sin querer, desliza una frase que podría
interpretarse como una postura a favor de la guerra, desata un caos diplomático
global. George Orwell en su ensayo “La política y el idioma inglés" sostuvo
que el lenguaje político está diseñado para hacer que las mentiras suenen
verdaderas y el asesinato respetable. Para evitar esto, G. Orwell proponía cinco
reglas para escribir con mayor claridad y precisión. La película se enfoca en
resaltar que en la era de la comunicación vigilar el lenguaje no es una
cuestión de estilo, sino un acto de defensa de la verdad y la libertad.
12. La trivialidad del poder
Los
protagonistas de la película mas allá de estar al borde de desatar una guerra,
se enfrascan en discusiones triviales y mezquinas que revelan sus inseguridades
y ambiciones personales. Esos comportamientos eclipsan las consecuencias de las
decisiones en las personas. La atención está en los “focos”, el “que dirán”, un
ascenso, entrevista o bien en evitar un escándalo. En el libro “Social Theory
and Social Structure” Robert K. Merton desarrollaba la "personalidad
burocrática" cómo una adherencia rígida a las reglas, a la rutina y a los
intereses personales. Los burócratas pueden
llegar a perder de vista el objetivo principal de su trabajo, convirtiéndose en
un obstáculo para la misma misión que se supone que debe cumplir. Así, la
película nos enseña que las grandes tragedias pueden surgir de funcionarios
mediocres que, más que por malicia, actúan impulsados por su propia
insignificancia y su obsesión por el estatus y el procedimiento.
13.
La política burocrática como teatro de egos
En
la película, la falta de comunicación entre el Departamento de Estado de EE.UU.,
el Foreign Office británico, y las agendas personales de cada funcionario,
muestran que lo que se denomina Razón de Estado es a menudo simplemente el
resultado impredecible de las mezquindades, codicias, bajezas humanas y las
dinámicas burocráticas. En el libro “La esencia de la decisión: Análisis
explicativo de la crisis de los misiles en Cuba” Graham Allison sostiene que
las decisiones de Estado no provienen de un único "cerebro racional",
sino del choque de intereses, rutinas y egos de diferentes agencias
gubernamentales.
14.
La mentira como sistema
A
medida que la crisis se profundiza, la mentira se convierte en la única forma
de avanzar para los personajes. Crean una narrativa ficticia para justificar
sus acciones y ocultar su incompetencia. En la película “La cortina de humo” (Wag
the Dog) es una sátira sobre cómo la realidad puede ser un producto
manufacturado para el consumo masivo, con serias consecuencias éticas y
sociales. Casi como si fuese algo corriente sen “La cortina de humo” se aprecian
formas de política de la distracción, la
gestión de la narrativa por sobre la verdad, la manipulación mediática y el
cinismo del poder. En un mundo donde la comunicación manda, fabricar realidades
se vuelve tan peligroso como fabricar armas. Cuando la narrativa se convierte
en el fin, la verdad no es solo un daño colateral sino que es el principal
obstáculo.
15.
El costo humano de la irresponsabilidad
La
película muestra el profundo costo humano de la irresponsabilidad política.
Mientras los poderosos se enfrascan en sus juegos de egos y decisiones
impulsivas, las consecuencias de sus actos recaen sobre los personajes de menor
rango, los ciudadanos y los soldados, que se convierten en víctimas de un
sistema que no eligieron. Las decisiones impulsivas tomadas en un café o en un
pasillo de oficina tienen un impacto real y trágico. La película nos enseña que
el mayor peligro de la política moderna no es el genio malvado, sino la
indiferencia del mediocre. El verdadero costo de la comedia de la incompetencia
se mide en las vidas de aquellos que quedan atrapados en un sistema que ellos
no eligieron. Zygmunt Bauman en su libro Modernidad y Holocausto sostenía que los
sistemas burocráticos modernos pueden desensibilizar a las personas,
permitiéndoles cometer actos inhumanos al separar la acción de sus
consecuencias morales
IV
Como triunfar sin dar golpe
La
película Cómo triunfar sin dar golpe “How to Succeed in Business Without Really
Trying” de David Swift (1967) es una sátira sobre el mundo corporativo de los
años 60. Muestra que, en ciertos entornos, el éxito no depende de la
inteligencia, el esfuerzo o el talento real, sino de la capacidad para
proyectar la imagen correcta. El protagonista, J. Pierpont Finch, asciende de
forma meteórica siguiendo las reglas de un libro, lo que demuestra que la
manipulación, el carisma y la apariencia pueden ser más valiosos que el mérito.
La trama está llena de puñaladas por la espalda, nepotismo y favores, mostrando
que las relaciones de poder y la política interna de una empresa pueden ser más
determinantes para el ascenso que el trabajo bien hecho. Los personajes a
menudo realizan tareas sin sentido o se pierden en la jerarquía, lo que
convierte la vida de oficina en una comedia grotesca. La película también plantea
preguntas sobre la moralidad en el lugar de trabajo ya que el protagonista no
es necesariamente un villano malvado, sino un oportunista que utiliza un libro
para manipular el sistema. Esto invita a reflexionar sobre si la ambición
desenfrenada justifica el uso de medios éticamente cuestionables para alcanzar
el éxito.
16.
La trampa de la meritocracia
El protagonista escala posiciones no por mérito, sino por manipulación y
obediencia ciega a un manual. En el libro “La tiranía del mérito” Michael
Sandel sostiene que la meritocracia puede convertirse en justificación del
privilegio y de la injusticia. En que casos a nuestro alrededor podemos diagnosticar
que peso tiene el éxito basado realmente en el talento y cuánto de las reglas
ocultas de los sistemas sociales u oportunismo del entorno?
17.
El ascenso como caricatura del Principio de Peter
La
película ilustra el Principio de Peter, formulado por Laurence J. Peter en
1969, que sostiene que en una jerarquía, un individuo tiende a ser promovido
hasta alcanzar su nivel de incompetencia. El protagonista, J. Pierpont Finch,
no asciende por su destreza, sino por su habilidad para manipular el sistema.
La sátira nos obliga a reflexionar sobre la lógica de las organizaciones: ¿Qué
tipo de empresas o instituciones estamos construyendo si premiamos la ambición
y la escalada jerárquica por encima de la competencia real?
18.
La seducción de los manuales de autoayuda
El manual que guía al protagonista simboliza la fe ciega en recetas simplistas
para el éxito, una obsesión moderna por las fórmulas prefabricadas, mensajes de
simples de opinólogos y demás emisores de mensajes huecos. Esto se enlaza con
la crítica de Umberto Eco en su libro “Apocalípticos e integrados” donde
analizaba la cultura de masas y su tendencia a ofrecer respuestas fáciles. La
película nos advierte que cualquier camino al éxito que prometa resultados sin
esfuerzo real, sin desafíos éticos ni autenticidad, es, en el fondo, una
peligrosa farsa.
19.
La oficina como ecosistema moral
La película retrata la oficina como un entorno donde los individuos sacrifican
su individualidad para encajar y ascender, creando un ambiente de obediencia,
sumisión y complicidad. William H. Whyte en su libro “The Organization Man”
describió al trabajador que renuncia a su personalidad a cambio de la seguridad
y el estatus corporativo. La enseñanza es clara; toda organización es un
ecosistema moral que moldea el comportamiento y los valores de sus miembros,
promoviendo, a veces sin reconocerlo, la conformidad por encima del carácter.
20.
Éxito sin autenticidad
A pesar de llegar a la cima, el triunfo del protagonista carece de una raíz
ética y auténtica. La película nos invita a reflexionar sobre la naturaleza del
éxito. La filósofa existencialista Simone de Beauvoir escribió en su libro “El
segundo sexo” que "uno no nace, sino que se hace mujer". Extrapolando
su idea a este contexto, el protagonista no se "hace" un líder, sino
que se "convierte" en una versión prefabricada del éxito. Al no haber
un yo auténtico que lo sustente, su triunfo se convierte en una farsa hueca,
demostrando que el ascenso no siempre es sinónimo de convertirse en alguien
mejor.
Cada
una de estas películas, con sus mundos tan distintos, no solo nos ofrecen entretenimiento
sino también un espejo. Nos recuerdan que detrás de cada trama late alguna pregunta
sobre nosotros mismos. ¿Quiénes somos cuando nadie nos mira? ¿Qué elegimos
cuando el camino fácil exige renunciar a lo esencial? ¿Qué dejamos en quienes
vienen después de nosotros? El aprendizaje real comienza cuando dejamos de ver
estas historias como ajenas y reconocemos que, en su núcleo, nos pertenecen.
Son advertencias y promesas, mapas y desafíos. Nos invitan a cuestionar lo
establecido, a desaprender lo obsoleto y a atrevernos a imaginar un futuro más
consciente y humano. Porque evolucionar no es cambiarlo todo, sino comprender
mejor quiénes somos y quiénes podemos llegar a ser. Y ese viaje, como todo
viaje valioso, comienza aquí y ahora, con una simple decisión; seguir
aprendiendo.
“La
risa de los ángeles es la risa de los hombres libres”
El
libro de los amores ridículos
Milan
Kundera
Cada
minuto cuenta. Suerte. Buen viaje
Links
de interés
I.
El jefe de todo esto
https://www.youtube.com/watch?v=Qfi7iZth7XM
https://es.wikipedia.org/wiki/Direkt%C3%B8ren_for_det_hele
II.
2001 odisea en el espacio
https://www.amazon.com/-/es/2001-Odisea-espacio-Stanley-Kubrick/dp/B000GOUXES
https://es.wikipedia.org/wiki/2001:_A_Space_Odyssey_(pel%C3%ADcula)
III.
In the Loop
https://www.amazon.com/-/es/Loop-Armando-Iannucci/dp/B0038BH3LC
https://es.wikipedia.org/wiki/In_the_Loop
IV.
Cómo triunfar en los negocios sin siquiera intentarlo (How to Succeed in
Business Without Really Trying)

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